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El viaje del Polo Celeste

Artículo publicado en el boletín "ESTELA", Nº 84, Julio-Agosto 1999. Rogamos se cite su procedencia en caso de reproducirlo total o parcialmente.
Neila Campos


Vivimos en una época afortunada para orientarse en el hemisferio Norte, pues una estrella de segunda magnitud señala con bastante exactitud el Polo Norte celeste. En este punto la prolongación del eje de rotación de la Tierra corta a la imaginaria esfera celeste: es el punto que se encontraría en nuestro cénit si estuviéramos situados en el Polo Norte de la Tierra, y todo el cielo, en su movimiento diurno, parece girar alrededor de este punto. Naturalmente, lo mismo ocurre en el hemisferio Sur con el Polo Sur celeste, pero en ese caso no hay una estrella brillante que permita localizarlo. En su lugar, la figura de la Cruz del Sur señala hacia el Polo Sur.

De hecho, la estrella Polar no está situada exactamente sobre el Polo Norte celeste, sino que se encuentra a algo menos de 1º de dicho punto, (en realidad a 44' 11"), es decir, una distancia mayor que el diámetro de la Luna llena. Por tanto, también la Polar describe un pequeño círculo en su movimiento diurno en torno al Polo. Digamos como curiosidad que en el diario de a bordo del primer viaje de Colón se recoge la sorpresa del Almirante al tratar de determinar con precisión la dirección Norte con ayuda de la brújula, y encontrar que la estrella Polar no siempre apuntaba al Norte exacto. Sus medidas no podían ser muy precisas con los instrumentos de que disponían, pero hay que tener en cuenta que hace 500 años la Polar se encontraba a unos 3º del Polo, por tanto más lejos que en nuestros días, y la diferencia era notoria aun para sus posibilidades de observación.

En efecto, como es sabido, alfa Ursae Minoris (alfa de la Osa Menor), nuestra actual estrella Polar, no siempre lo ha sido. Ello es debido al movimiento llamado precesión de los equinoccios, por el cual el Polo Norte celeste no ocupa siempre el mismo lugar, sino que efectúa un recorrido en torno al Polo de la Eclíptica -punto situado en la constelación de Draco- completando una vuelta alrededor de él en unos 25.800 años (y análogamente ocurre con el Polo Sur, en torno al Polo Sur de la Eclíptica). Este efecto se debe a que el eje de la Tierra, que está inclinado 23º 27', va variando su orientación como si fuese una peonza y así apuntando a diferentes lugares del cielo, como se ve en la figura.

Viaje del Polo Celeste

La precesión de los equinoccios fue descubierta por Hiparco, astrónomo griego del siglo II a.C., que efectuó precisas mediciones y comprobó que la posición de las estrellas había variado respecto de las observaciones hechas el siglo anterior.

También como consecuencia de ello, el punto en que se produce el equinoccio se va desplazando a lo largo de la Eclíptica: actualmente el equinoccio de marzo tiene lugar cuando el Sol se encuentra en Pisces; en la era en que se desarrollaron las antiguas creencias astrológicas dicho punto se encontraba en Aries, y por ello éste se considera el "primero" de los signos del Zodíaco.

Así pues, los polos celestes van pasando en su lento recorrido circular cerca de distintas estrellas, que desempeñan el papel de estrella Polar en las diferentes épocas. Hace unos 4.000 años el Polo Norte era señalado por alfa Draconis, llamada Thuban. Hacia el inicio de la era cristiana, el Polo se encontraba a medio camino entre Thuban y la Polar actual, de modo que ninguna de las dos servía para localizar el Polo con mucha exactitud. Sólo hacia el año 1000, el Polo Norte comenzó a estar suficientemente cerca de alfa Ursae Minoris. En los próximos años el Polo estará lo más cerca posible de esta estrella, y después comenzará a alejarse de ella en dirección a la constelación de Cefeo, donde llegará dentro de unos 2.000 años. Más adelante pasará cerca de Deneb, y dentro de unos 12.000 años Vega será una notoria estrella Polar. Después el Polo pasará por Hércules, y en 25.800 años nuestra estrella Polar volverá a servir para orientarse... a quienquiera que se dedique a observar el cielo en esa época.